CÓMO LLEGUÉ A SER A.V.

Que tus sueños sean más grandes que tus miedos

Estoy en un momento de mi vida con muchos cambios…y quería compartirlo contigo.

Todo empezó el año pasado en agosto, en torno a las fechas de mi cumpleaños, el enésimo sin compartirlo con mi familia, por la lejanía, precios de los vuelos y conciliación con las necesidades de la empresa.
En ese momento quería el cambio pero no sabía exactamente cómo conseguirlo.
Como soy curiosa por naturaleza, me puse a investigar sobre cómo sacar provecho de mis habilidades, cómo aprender otras nuevas, mezclar todo y encontrar el cóctel perfecto.
De allí salió lo de la asistencia virtual.

Me metí en webinars, mirando cursos, los programas que ofrecían, la salida que tiene el mercado laboral y, la verdad,  todo tenía muy buena pinta.

Llegó el año nuevo y participé en la presentación de un curso de asistente virtual, que al final iba a ser mi futura escuela.

También llegó la Covid-19, el confinamiento, la cancelación de varios viajes, uno para ver mi familia y otro para ver mis amigos… y el ERTE.

LLÁMALO CASUALIDAD...

… pero todo este cúmulo de acontecimientos empezó y terminó los mismos días del curso.

La formación que emprendí exigía mucho: presencial por videoconferencia todos los días, deberes y apuntes a punta pala sin días de descanso.

No sé si hubiera podido sacarlo con un trabajo como lo que tenía: exigente y a tiempo completo.
Por eso que, todavía, sigo pensando que este curso llegó en el momento más apropiado.

Durante esos  meses intensos, hemos creado un maravilloso grupo de whatsapp dónde he podido compartir dudas, consejos, momentos de estrés con las demás chicas. Todas mamis, trabajadoras… unas mujeres con la M mayúscula.

Justo antes de terminar la formación, llegó mi primer trabajo: ¿en serio que ya tengo mi primera clienta?
Esto es magia.

Además hay que añadir las prácticas, seguir estudiando lo que he aprendido y, para rematar, a la vuelta del ERTE me «aparcaron» en otro departamento pero con la obligación de sacar, también, mi trabajo! Una multitasking nivel Diosa.

Así que mi jornada tipo ha sido: levantarme a las 6:45, empezar mi trabajo locura de 8 a 13:00 (tirando hacia y media porque nunca me iba a mi hora) entre clientes enfadados-post-cuarentena y conciliación bancaria, facturas y nóminas, vuelvo a casa, tengo 1 hora para cocinar y comer, conectarme de 15 a 17 para las prácticas y de 17 a 19-19:30 con mi clienta y después estudiar.
23:30: declaración de muerte cerebral.

Y todo esto sin tener hijos!

Por eso que aprecio muchísimo el esfuerzo que hacen las madres trabajadoras.
¡Chicas! ¿Cómo conciliáis todo esto? Es un esfuerzo inmenso. Además estudiando. ¡OLÉ VOSOTRAS!

Hay algo más allá de la fuerza de voluntad: la clave para cambiar tu futuro está en tus manos.
Así que, ¡haz este esfuerzo!

Valdrá la pena. Te lo aseguro

Esta pequeña, gran aventura
la quiero dedicar a mis mujeres virtuales.

Con las que he compartido estos meses tan intensos e importantes
para crear nuestro futuro.